+34 635 82 77 83 | Inés Vallvé - Psicóloga en la zona de Atocha-Arganzuela (Madrid)

La vida consiste en una sucesión de «mientras» : ¡coleccionemos esos momentos!

Cada dí­a, cada mes, cada año está compuesto por momentos; por momentos yuxtapuestos. Algunos momentos son intensos, otros dolorosos, otros divertidos, algunos son en compañí­a, otros en soledad, algunos en vigilia, un tercio en sueños… pero al fin y al cabo son momentos. Nuestra vida está constituida por momentos y de todos ellos, solo retendremos algunos en la memoria, normalmente los que más carga emocional contengan, sean de valencia positiva o negativa.

 

A veces no elegimos qué recordar, simplemente lo hacemos. Recordar viene del latí­n recordis, que quiere decir «volver a pasar por el corazón». 

Muchas veces vamos en piloto automático, sin ser conscientes de los momentos que estamos viviendo. ¿Cuántas veces has llegado a casa después de trabajar y te has preguntado, pero cómo he vuelto, no he sido consciente del trayecto?

 

Ejercicio 1: Volver a pasar por el corazón tres momentos nutritivos 

A mí­ personalmente me gusta mucho llevar a la práctica un ejercicio que te tomará un minuto. Se puede hacer cada noche, ya en la cama, antes de dormir.

Consiste en hacer un barrido de tu dí­a y seleccionar tres momentos  que te hayan gustado o nutrido, pueden ser pequeños detalles o grandes sorpresas. Puede tratarse tanto de la crema de verduras que has experimentado a cocinar y que ha salido exquisita, como de la sensación corporal de relajación que se te ha quedado tras ir a nadar o de la mirada cariñosa con la que te ha mirado una niña por la calle.

 

Ejercicio 2: El baúl del hipocampo: mis descubrimientos semanales 

Si además de este ejercicio te quieres poner aún más creativa/o, también te animo a construir una caja imaginaria -o fí­sica si te apetece- que yo he bautizado como «el baúl del hipocampo», pues es el lugar cerebral en que se almacenan las memorias.

La propuesta consiste en guardar tres descubrimientos semanales en dicho baúl. Tres descubrimientos que sean alimento para el alma, por ejemplo yo la semana pasada incorporé en mi baúl paisajes visuales tales como el cuadro de Otto Mí¼ller titulado «Two female nudes in a landscape», que me atrapó el otro dí­a en la exposición temporal del Thyssen o un paisaje sonoro: la canción «Ghir Enta», de Souad Massi.

Con este ejercicio estaremos tomando consciencia de todo aquello que nos nutre y también le daremos valor a esos pequeños o grandes momentos que hacen que la vida sea bella.

Fue maravilloso cuando descubrí­ que efectivamente, en la vida hay tantas cosas buenas como dolorosas, realmente existen ambas, coexisten. El asunto es si nosotros/as somos capaces de percibirlas. A veces estamos tan centradas/os en las carencias, en lo que no funciona, en lo que no tenemos, que pasamos por alto todo lo que sí­ existe, nos alimenta, está a nuestro alcance.

La atención es selectiva y se ha demostrado en múltiples estudios de Psicologí­a: quien está embarazada no deja de ver embarazadas por la calle, quien busca un taxis solo ve taxis y quien no quiere ver algo, tampoco lo verá. Allá a donde vaya nuestra atención, irá nuestra energí­a. Por tanto quizás no sea mala idea prestarle atención a aquellos paisajes agradables (visuales, auditivos, gustativos, ambientales, táctiles, olfativos…) con los que entramos en contacto a diario y darles un lugar en nuestra memoria, volviéndonos coleccionistas de momentos que podremos guardar en nuestro baúl del hipocampo.